{"id":13723,"date":"2022-11-30T13:13:07","date_gmt":"2022-11-30T12:13:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/?p=13723"},"modified":"2022-11-30T13:13:55","modified_gmt":"2022-11-30T12:13:55","slug":"nuevo-estudio-del-crecimiento-estelar-en-sus-primeras-etapas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/2022\/11\/30\/nuevo-estudio-del-crecimiento-estelar-en-sus-primeras-etapas\/","title":{"rendered":"La NASA realiza un nuevo estudio del crecimiento estelar en sus primeras etapas"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las estrellas m\u00e1s j\u00f3venes a menudo resplandecen en r\u00e1fagas brillantes a medida que consumen material de los discos circundantes.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las estrellas reci\u00e9n nacidas se \u00abalimentan\u00bb a un ritmo vertiginoso y crecen a trav\u00e9s de frenes\u00edes de alimentaci\u00f3n sorprendentemente frecuentes, seg\u00fan muestra un an\u00e1lisis reciente de datos del Telescopio Espacial Spitzer (ya retirado) de la NASA.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los arrebatos de los beb\u00e9s estelares en la etapa m\u00e1s temprana de desarrollo, cuando tienen alrededor de 100.000 a\u00f1os, o el equivalente a un beb\u00e9 de 7 horas, ocurren aproximadamente cada 400 a\u00f1os, seg\u00fan el resultado del an\u00e1lisis. Estas erupciones de luminosidad son signos de atracones de alimentaci\u00f3n a medida que las estrellas j\u00f3venes, y en crecimiento, devoran el material de los discos de gas y polvo que las rodean.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCuando observas la formaci\u00f3n de estrellas, las nubes de gas colapsan para formar una estrella\u201d, dijo Tom Megeath, astr\u00f3nomo de la Universidad de Toledo. \u00abEs literalmente el proceso de creaci\u00f3n de estrellas en tiempo real\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Megeath es coautor del estudio, que se public\u00f3 a principios de este a\u00f1o en Astrophysical Journal Letters y fue dirigido por Wafa Zakri, profesor de la Universidad de Jazan (en Arabia Saud\u00ed). Representa un gran paso adelante en la noci\u00f3n de los a\u00f1os de formaci\u00f3n de las estrellas. Hasta ahora, la formaci\u00f3n y el desarrollo temprano de las estrellas m\u00e1s j\u00f3venes ha sido un desaf\u00edo para estudiar, ya que en su mayor\u00eda est\u00e1n ocultas a la vista dentro de las nubes a partir de las cuales se forman.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Envueltas en gruesas envolturas de gas, estas estrellas j\u00f3venes, de menos de 100.000 a\u00f1os, conocidas como \u00abprotoestrellas de clase 0\u00bb, y sus estallidos, son especialmente dif\u00edciles de observar con telescopios terrestres. El primer estallido de este tipo se detect\u00f3 hace casi un siglo, y rara vez se han visto desde entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Spitzer, que finaliz\u00f3 su actividad en 2020 tras 16 a\u00f1os de observaciones desde la \u00f3rbita, observ\u00f3 el universo en el infrarrojo, m\u00e1s all\u00e1 de lo que los ojos humanos pueden ver. Eso, y su mirada de larga duraci\u00f3n, permitieron a Spitzer ver a trav\u00e9s de las nubes de gas y polvo y captar destellos brillantes de las estrellas anidadas en su interior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El equipo de estudio busc\u00f3 en los datos de Spitzer los estallidos de protoestrellas entre 2004 y 2017, en las nubes de formaci\u00f3n de estrellas de la constelaci\u00f3n de Ori\u00f3n, una \u00abmirada\u00bb lo suficientemente larga como para atrapar a las estrellas beb\u00e9s en el momento de hacer un estallido. Entre las 92 protoestrellas de clase 0 conocidas, encontraron tres, con dos de esos estallidos previamente desconocidos. Los datos revelaron una tasa de estallido probable para las estrellas beb\u00e9s m\u00e1s j\u00f3venes de aproximadamente cada 400 a\u00f1os, mucho m\u00e1s frecuente que la tasa medida de las 227 protoestrellas m\u00e1s viejas en Ori\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n compararon los datos de Spitzer con los de otros telescopios, incluido el Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE), el ya retirado Telescopio espacial Herschel de la ESA (Agencia Espacial Europea) y el tambi\u00e9n retirado Stratospheric Observatory for Infrared Astronomy (SOFIA). Eso les permiti\u00f3 estimar que los estallidos suelen durar unos 15 a\u00f1os. La mitad o m\u00e1s del volumen de una estrella beb\u00e9 se \u00f1ade durante el per\u00edodo inicial de clase 0.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSeg\u00fan los est\u00e1ndares c\u00f3smicos, las estrellas crecen r\u00e1pidamente cuando son muy j\u00f3venes\u201d, dijo Megeath. \u00abTiene sentido que estas estrellas j\u00f3venes tengan los estallidos m\u00e1s frecuentes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los nuevos hallazgos ayudar\u00e1n a los astr\u00f3nomos a comprender mejor c\u00f3mo se forman y acumulan masa las estrellas, y c\u00f3mo estos primeros episodios de consumo masivo podr\u00edan afectar la posterior formaci\u00f3n de planetas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLos discos que los rodean son materia prima para la formaci\u00f3n de planetas\u201d, dijo. \u201cLos estallidos pueden influir en ese material\u201d, quiz\u00e1s desencadenando la aparici\u00f3n de mol\u00e9culas, granos y cristales que pueden unirse para formar estructuras m\u00e1s grandes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Incluso es posible que nuestro propio Sol alguna vez fuera uno de estos beb\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl Sol es un poco m\u00e1s grande que la mayor\u00eda de las estrellas, pero no hay raz\u00f3n para pensar que no sufri\u00f3 explosiones\u201d, dijo Megeath. \u201cProbablemente lo hizo. Cuando somos testigos del proceso de formaci\u00f3n de estrellas, es una ventana a lo que estaba haciendo nuestro propio sistema solar hace 4.600 millones de a\u00f1os\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s informaci\u00f3n sobre la misi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo el cuerpo de datos cient\u00edficos recopilados por el Telescopio Espacial Spitzer durante su vida \u00fatil est\u00e1 disponible para el p\u00fablico a trav\u00e9s del <a href=\"https:\/\/irsa.ipac.caltech.edu\/Missions\/spitzer.html\">archivo de datos Spitzer<\/a>, alojado en el Infrared Science Archive en IPAC, en Caltech en Pasadena (California). El Jet Propulsion Laboratory de la NASA, una divisi\u00f3n de Caltech, administr\u00f3 las operaciones de la misi\u00f3n Spitzer para la Science Mission Directorate de la agencia en Washington. Las operaciones cient\u00edficas se llevaron a cabo en el Spitzer Science Center en IPAC, en Caltech. Las operaciones de la nave espacial se basaron en Lockheed Martin Space en Littleton, Colorado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/www.nasa.gov\/feature\/jpl\/baby-star-burps-tell-tales-of-frantic-feeding-nasa-data-shows\">Noticia original (en ingl\u00e9s)<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Edici\u00f3n: R. Castro.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las im\u00e1genes del telescopio espacial capturadas en luz infrarroja revelan detalles que de otro modo no se ver\u00edan, como en esta imagen de las regiones de formaci\u00f3n de estrellas en la Nebulosa de Ori\u00f3n. Un estudio reciente que se bas\u00f3 en datos infrarrojos rastre\u00f3 los estallidos frecuentes de las estrellas beb\u00e9s a medida que acumulaban masa de los discos de gas y polvo circundantes.<br \/>\nCr\u00e9ditos: ESA\/NASA\/JPL-Caltech.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13724,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79,252],"tags":[],"class_list":["post-13723","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-ultimas-noticias"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13723"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13723\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13726,"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13723\/revisions\/13726"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13724"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mdscc.nasa.gov\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}