La superficie de la luna de Júpiter, Europa, moldeada por pequeños impactos

La luna de Júpiter, Europa, y su océano global pueden tener actualmente condiciones adecuadas para la vida. Los científicos están estudiando procesos en la superficie helada mientras se preparan para explorar.

Es fácil ver el impacto de los desechos espaciales en nuestra Luna, donde la superficie antigua está cubierta de cráteres y cicatrices. La luna helada de Júpiter, Europa, soporta un bombardeo similar, además de experimentar una radiación súper intensa. A medida que se agita la zona más superficial de la luna helada, el material que llega a la superficie es golpeado por la radiación de electrones de alta energía acelerada por Júpiter.

Los científicos financiados por la NASA están estudiando los efectos acumulativos de pequeños impactos en la superficie de Europa, mientras se preparan para explorarla con la misión Europa Clipper y valorar las posibilidades de una futura misión con aterrizaje. Europa es de particular interés científico porque su océano salado, que se encuentra debajo de una gruesa capa de hielo, puede tener actualmente las condiciones adecuadas para que exista la vida. Esa agua puede llegar a la corteza helada y a la superficie de la luna.

Las nuevas investigaciones y modelos estiman la profundidad a la que esa superficie se ve afectada por el proceso llamado “jardinería de impacto”. El trabajo, publicado el 12 de julio en Nature Astronomy, estima que la superficie de Europa ha sido golpeada por pequeños impactos a una profundidad promedio de aproximadamente 30 centímetros durante decenas de millones de años. Y cualquier molécula que se pueda calificar como biofirma potencial, podría verse afectada a esa profundidad.

En esta imagen ampliada de la superficie de Europa, capturada por la misión Galileo de la NASA, la capa delgada y brillante, visible en lo alto de un acantilado en el centro, muestra el tipo de áreas batidas golpeadas.
Créditos: NASA/JPL-Caltech.

Los impactos agitarían algo de material hacia la superficie, donde la radiación probablemente rompería los enlaces de cualquier biomolécula grande y delicada. A su vez, algunas partículas de la superficie se hundirían, pudiendo así mezclarse con el subsuelo.

“Si esperamos encontrar biofirmas químicas prístinas, tendremos que mirar debajo de la zona de los impactos”, dijo la autora principal Emily Costello, científica de investigación planetaria de la Universidad de Hawai en Manoa. “Las biofirmas químicas en áreas menos profundas que esa zona pueden haber estado expuestas a radiación destructiva”.

Profundizando más

Si bien se sabe desde hace mucho tiempo que los impactos probablemente se estén llevando a cabo en Europa y otros cuerpos sin atmósfera en el sistema solar, el nuevo modelo proporciona la imagen más completa hasta ahora del proceso. De hecho, es el primero en tener en cuenta los impactos secundarios causados ​​por los escombros que caen sobre la superficie de Europa después de haber sido levantados por un impacto inicial. La investigación argumenta que las latitudes medias y altas de Europa se verían menos afectadas por el doble golpe de impacto y la radiación.

“Este trabajo amplía nuestra comprensión de los procesos fundamentales en las superficies en todo el sistema solar”, dijo Cynthia Phillips, científica de Europa en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California y coautora del estudio. “Si queremos comprender las características físicas y cómo evolucionan los planetas en general, debemos comprender el papel que tienen los pequeños impactos en su remodelación”.

Gestionado por JPL para la NASA, Europa Clipper ayudará a desarrollar esa comprensión. La nave espacial, que tiene como objetivo su lanzamiento en 2024, realizará una serie de sobrevuelos cercanos a Europa mientras orbita Júpiter. Llevará instrumentos para inspeccionar minuciosamente la luna, así como para tomar muestras del polvo y los gases que se levantan de la superficie.

Más sobre la misión

Misiones como Europa Clipper contribuyen al campo de la astrobiología, la investigación interdisciplinar sobre las variables y condiciones de mundos distantes que podrían albergar la vida tal como la conocemos. Si bien Europa Clipper no es una misión de detección de vida, realizará un reconocimiento detallado de Europa e investigará si la luna helada, con su océano subterráneo, tiene la capacidad de albergar vida. Comprender la habitabilidad de Europa ayudará a los científicos a entender mejor cómo se desarrolló la vida en la Tierra y el potencial de encontrar vida más allá de nuestro planeta.

Administrado por Caltech en Pasadena, California, JPL lidera el desarrollo de la misión Europa Clipper en colaboración con APL para la Dirección de Misiones Científicas de la NASA en Washington. La Oficina del Programa de Misiones Planetarias en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville, Alabama, efectúa la gestión del programa de la misión Europa Clipper.

Edición: R. Castro.