La erupción Rosetta Stone nos aproxima a una mayor comprensión de las explosiones solares

El estudio de una erupción solar de múltiples etapas ha revelado nuevas pistas que podría ayudar a los científicos a descubrir las causas de las poderosas e impredecibles erupciones del Sol. Con esta información los científicos a las erupciones que causan condiciones climáticas espaciales peligrosas para la Tierra podrían predecirse mejor.

Esta explosión contenía componentes de tres tipos diferentes de erupciones solares que generalmente ocurren por separado, por lo que es la primera vez que se analiza un evento de este tipo. Tener los tres tipos de erupciones en un mismo evento proporciona a los científicos algo así como una Piedra Rosetta solar, que les permite y descubrir el mecanismo subyacente que podría explicar todos los tipos de erupciones solares.

“Este evento es un eslabón perdido, donde podemos ver todos estos aspectos de diferentes cada tipo de erupción en un pequeño paquete”, dijo Emily Mason, autora principal del nuevo estudio y científica solar en el Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt, Maryland. “Nos conduce al punto de que estas erupciones son causadas por el mismo mecanismo, pero a diferentes escalas”.

Las erupciones en el Sol generalmente se presentan en una de tres formas: una eyección de masa coronal, un chorro o una erupción parcial. Las eyecciones de masa coronal (CME) y los chorros son erupciones explosivas que arrojan energía y partículas al espacio, pero se ven muy diferentes. Mientras los chorros entran en erupción como columnas estrechas de material solar, las CME forman enormes burbujas que se expanden, empujadas y esculpidas por los campos magnéticos del Sol. Las erupciones parciales, por otro lado, comienzan a emanar desde la superficie pero no poseen suficiente energía para salir del Sol, por lo que la mayor parte del material vuelve a caer sobre la superficie solar.

En esta erupción, observada con el Solar Dynamics Observatory de la NASA, la Agencia Espacial Europea y el Solar and Heliospheric Observatory de la NASA el 12 y 13 de marzo de 2016, los científicos vieron la eyección de una capa caliente de material solar sobre una región magnéticamente activa en la superficie del Sol. La eyección era demasiado grande para ser un chorro, pero demasiado estrecha para ser un CME. En media hora, una segunda capa más fría de material en la superficie también comenzó a emanar desde el mismo lugar, pero finalmente volvió a caer como una erupción parcial. Ver una erupción con características tanto de chorro como de CME les indica a los científicos que probablemente sean causadas por un mecanismo singular.

Una erupción inusual en el Sol puede haber ofrecido pistas para comprender las misteriosas explosiones de nuestra estrella. La nueva investigación estudió un evento llamado la “Piedra Rosetta” de las erupciones solares. Así como la piedra de Rosetta fue la clave para comprender los jeroglíficos egipcios, estudiar esta erupción podría ser la clave para comprender todos los tipos de erupciones solares.
Créditos: NASA/Mara Johnson-Groh/Haley Reed.

Con esta nueva información, los científicos pueden aplicar lo que saben sobre los chorros a las CME. El evento también indica que ocurren erupciones parciales en el mismo espectro, pero encuentran un límite aún desconocido que restringe su energía y como consecuencia, no les permite salir del Sol.

Comprender el mecanismo detrás de estos eventos, especialmente las CME, es de vital importancia para predecir cuándo una gran erupción podría causar interferencias en la Tierra. Las CME, en particular, liberan grandes nubes de partículas cargadas de alta energía y campos magnéticos que fluyen a través del sistema solar y pueden afectar al clima espacial: una tormenta de partículas de alta energía y actividad puede ser peligrosa para los astronautas y la tecnología en el espacio y, en casos extremos, podría ser dañina para las redes de servicios públicos en la Tierra.

Al modelar la nueva erupción de Rosetta y otras descubiertas desde entonces, los científicos esperan poder descubrir qué mecanismo original causa las erupciones solares y determina sus características. Así encontrar un detonante podría permitir a los científicos predecir cuándo una gran erupción podría amenazar la Tierra y Marte con varias horas de anticipación, lo que brinda tiempo suficiente para que los astronautas y los operadores de naves espaciales tomen las medidas de precaución necesarias.

El nuevo estudio fue presentado el 7 de junio de 2021 por Mason en la reunión AAS 238 y ha sido aceptado para su publicación en Astrophysical Journal Letters.

Edición: R. Castro.