Investigadores de Glenn estudian un nuevo proyecto para explorar Titán

Los avances en la ciencia y la tecnología surgen a partir de grandes ideas y creatividad. Investigadores del Centro de Investigación Glenn de la NASA en Cleveland, han imaginado las bases de un nuevo diseño para desarrollar un módulo de aterrizaje en la luna de Saturno, Titán. El equipo está explorando tecnologías que permitan recolectar muestras de la superficie y devolverlas a la Tierra para analizarlas en el laboratorio.

La idea futurista del equipo, fue seleccionada por el programa Innovative Advanced Concepts (NIAC) de la NASA, con una subvención de 125.000 dólares para comenzar a estudiar la viabilidad del proyecto.

“El NIAC es una forma en la que la agencia fomenta ideas ‘locas’ que requieren más de una década de desarrollo, pero que podrían conducir a innovaciones revolucionarias que contribuyan a nuevas y emocionantes misiones”, dijo Thomas Zurbuchen, administrador asociado de la Science Mission Directorate de la agencia. “Las misiones de hoy eran las ideas ‘locas’ de hace años”.

Los científicos e ingenieros que trabajan en el proyecto de devolución de muestras de Titan son parte del Compass Lab de Glenn. Anteriormente, el grupo imaginó un submarino que explorara las costas y las profundidades de los mares de metano de Titán.

¿Por qué Titán? Titán puede ayudarnos a comprender los orígenes del sistema solar.

“Titán es un mundo asombroso”, dijo Geoffrey Landis, el investigador científico principal de Compass. “Está cubierto de compuestos orgánicos protegidos por una atmósfera espesa de nitrógeno y tiene mares de gas natural líquido, del tamaño y profundidad de los Grandes Lagos de la superficie de la Tierra. Debajo de su corteza, Titán es un mundo oceánico, con un segundo océano de agua líquida escondido en las profundidades de la superficie”.

Los compuestos orgánicos de la superficie y de la atmósfera, llamados tholins, solo se encuentran en el sistema solar exterior y probablemente sean algunos de los componentes básicos del sistema solar que podrían ayudarnos a comprender el origen de la vida en nuestro planeta. Landis agregó que si bien es posible realizar algunos análisis limitados de estos compuestos utilizando instrumentos livianos en una sonda, se podría obtener una comprensión más detallada, trayendo muestras para analizarlas en los laboratorios sofisticados de los que disponmos en la Tierra.

Viajar a Titán lleva tiempo; se trata de un viaje de siete años desde la Tierra. La primera misión de la NASA para estudiar a Titán de cerca es un helicóptero de 8 palas llamado Dragonfly. Programado para su lanzamiento en 2026, Dragonfly explorará la atmósfera y la superficie del satélite durante dos años.

La emocionante perspectiva de traer muestras de Titán a la Tierra otorgaría a los científicos más información sobre esta misteriosa luna.

“Esperamos que el aterrizaje en Titán sea relativamente fácil”, dijo Steven Oleson, líder del Laboratorio Compass e investigador principal del estudio NIAC. “Titán tiene una atmósfera espesa de nitrógeno (1,5 veces la presión atmosférica de la Tierra) que puede ralentizar la velocidad del módulo de aterrizaje con un aeroshell y un paracaídas, al igual que los astronautas que regresan a la Tierra”.

A diferencia de los módulos de aterrizaje de Marte, una misión a Titán no necesita una etapa final de descenso propulsada por cohetes.

Titán también es rico en materiales que podrían permitir una misión de retorno a la Tierra. El equipo de Compass investigará tecnologías que sean capaces de encontrar los recursos para producir un propulsor apto para impulsar el viaje de vuelta a casa.

“Nuestro objetivo es diseñar un proyecto de misión moderno y rentable que pueda encontrar y utilizar recursos en el lugar de destino”, explica Landis.

“La producción de combustible para cohetes en Titán no requeriría procesamiento químico, solo necesitaría una tubería y una bomba”, explicó Oleson. “El metano ya está en estado líquido, por lo que está listo para usar”.

La parte más complicada es crear oxígeno líquido. Las rocas de Titán están hechas de hielo de agua que podría derretirse usando el calor de una fuente nuclear y luego electrolizarse para producir oxígeno.

Como todos los estudios de NIAC, financiados por la Science Mission Directorate de la agencia, este proyecto se encuentra en las primeras etapas de desarrollo y no es una misión oficial de la NASA. Sin embargo, al respaldar ideas de investigación visionarias mediante múltiples fases de estudio, la agencia desarrolla nuevas tecnologías transversales, necesarias para las misiones actuales y futuras.

Edición: R. Castro.