Los astrónomos vuelven a visitar el primer “anillo de Einstein” en los datos de archivo.

Decididos a encontrar una aguja en un pajar cósmico, un par de astrónomos viajaron en el tiempo a través de archivos de datos antiguos del Observatorio WM Keck de Mauankea en Hawai y viejos datos de rayos X del Observatorio de rayos X Chandra de la NASA, para descubrir un misterio rodeando un cuásar brillante, con lentes y muy oscurecido.


Ejemplos de lentes gravitacionales de anillo de Einstein tomadas con el telescopio espacial Hubble.
Créditos: NASA / ESA / SLACS Equipo de estudio: A. Bolton (Harvard / Smithsonian), S. Burles (MIT), L. Koopmans (Kapteyn), T.Treu (UCSB), L. Moustakas (JPL / Caltech).

Imagen de radio de MG 1131 + 0456, el primer anillo de Einstein conocido, tomada con la red de radiotelescopios Very Large Array.
Créditos: VLA.

Este objeto celeste, que es una galaxia activa que emite cantidades brillantes de energía debido a un agujero negro que devora material, es un objeto emocionante en sí mismo. Encontrar uno que tenga lentes gravitacionales, que lo haga parecer más brillante y grande, es excepcionalmente emocionante. Si bien actualmente se conocen un poco más de 200 cuásares ocultos con lentes, el número de cuásares ocultos con lentes descubiertos está en un solo dígito. Esto se debe a que el agujero negro de alimentación agita gas y polvo, oculta el cuásar y dificulta su detección en estudios de luz visible.

Los investigadores no solo descubrieron un cuásar de este tipo, sino que descubrieron que el objeto es el primer anillo de Einstein conocido, llamado MG 1131 + 0456, que se observó en 1987 con la red de radiotelescopios Very Large Array en Nuevo México. Sorprendentemente, aunque ampliamente estudiado, la distancia del cuásar, o desplazamiento al rojo, siguió siendo una interrogante.

“Mientras profundizábamos, nos sorprendió que en una fuente tan famosa y brillante nunca se midiera la distancia”, dijo Daniel Stern, científico investigador principal del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y autor del estudio. “Tener una distancia es un primer paso necesario para todo tipo de estudios adicionales, como el uso de la lente como herramienta para medir el historial de expansión del Universo y como una sonda para la materia oscura”.

La NASA ha proporcionado fondos para el Archivo del Observatorio Keck, que hizo posible esta investigación, desde 2005. El nuevo estudio fue publicado en la revista Astrophysical Journal Letters.